jueves, 25 de febrero de 2016

Ohistas.

En la taberna del Cuerno Lleno se sentaban un anciano y un joven en la mesa más cercana de la barra. El joven inquieto y curioso le preguntó al anciano por su religión y el origen de absolutamente todo, este le dio una colleja y le advierto “Escucha bien joven Mulkjer, no lo repetiré y no volveré a contarte nunca la historia de donde procede el nombre de nuestra religión así como del origen de todo.” Dicho esto procedió a narrar la siguiente historia.
Hace mucho tiempo, cuando la humanidad aún no existía, todos los planetas estaban en un perfecto equilibrio que los mantenía completamente quietos, inamovibles, las tensiones entre unos y otros estaban tan perfectamente sostenidas que nada parecía alterar semejante equilibrio, sólo existía un ser, un ser con vida y a quien se lo debemos todo. Este ser era un gigante de carne y vacío y en su curiosidad decidió tocar uno de los diferentes astros de los que llegaba a alcanzar desde su posición. Estiró el brazo, la mano, el dedo y tocó, tocó a uno de estos astros celestes y automáticamente todo se puso en movimiento a una gran velocidad, los planetas empezaron a girar, las estrellas se encendieron y todo empezó a dar vueltas y expandirse, parecía una locura y nuestro gran dios se sorprendió del resultado obtenido, ante su asombro no puedo evitar exclamar un “OH” de sorpresa. De esta primera expresión surgida en el cosmos y bajo la infinita sabiduría de nuestro dios procede el nombre de nuestra religión el “Ohismo” y nosotros como ohistas tenemos que extender la palabra de nuestro alabado creador.  Otros afirman que lo que exclamó fue un “Oh, oh, oh… mierda…”. A estos extremistas que son una minoría se les conoce como el clan del triple oh o también como los ohmierdistas, pero esta es una larga historia que ya te contaré algún día.
El joven sorprendido preguntó al monje, “¿por ello que llamas a mi padre tío mierda?”
El monje dio un sorbo a su cerveza y respondió, “No, por eso no.” Y continuó la historia.
De este gran momento de movimiento y tensiones surgió el cosmos que hoy en día conocemos y en el que hoy en día nos encontramos, el gran dios, llamado por nosotros como El Tocador, El Hacedor de Ohs, El Tocón y muchos otros nombres por los que es conocido, se recluyó en sí mismo donde esperará hasta que todo vuelva a la normalidad y momento por el cual rezamos para que suceda pronto
El joven cautivado por tal majestuoso mito preguntó, “¿Cuál es la moraleja de todo esto?”.

El anciano monje dio otro sorbo a su cerveza y con serio semblante le dijo, “Que no toques, que no me toques los cojones, joven”.




Naghí Agleskhá


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