En la taberna del Cuerno Lleno se sentaban un anciano
y un joven en la mesa más cercana de la barra. El joven inquieto y curioso le
preguntó al anciano por su religión y el origen de absolutamente todo, este le
dio una colleja y le advierto “Escucha bien joven Mulkjer, no lo repetiré y no volveré
a contarte nunca la historia de donde procede el nombre de nuestra religión así
como del origen de todo.” Dicho esto procedió a narrar la siguiente historia.
“Hace mucho
tiempo, cuando la humanidad aún no existía, todos los planetas estaban en un
perfecto equilibrio que los mantenía completamente quietos, inamovibles, las
tensiones entre unos y otros estaban tan perfectamente sostenidas que nada
parecía alterar semejante equilibrio, sólo existía un ser, un ser con vida y a
quien se lo debemos todo. Este ser era un gigante de carne y vacío y en su
curiosidad decidió tocar uno de los diferentes astros de los que llegaba a alcanzar
desde su posición. Estiró el brazo, la mano, el dedo y tocó, tocó a uno de
estos astros celestes y automáticamente todo se puso en movimiento a una gran
velocidad, los planetas empezaron a girar, las estrellas se encendieron y todo
empezó a dar vueltas y expandirse, parecía una locura y nuestro gran dios se
sorprendió del resultado obtenido, ante su asombro no puedo evitar exclamar un “OH”
de sorpresa. De esta primera expresión surgida en el cosmos y bajo la infinita sabiduría
de nuestro dios procede el nombre de nuestra religión el “Ohismo” y nosotros
como ohistas tenemos que extender la palabra de nuestro alabado creador. Otros afirman que lo que exclamó fue un “Oh,
oh, oh… mierda…”. A estos extremistas que son una minoría se les conoce como el
clan del triple oh o también como los ohmierdistas, pero esta es una larga historia
que ya te contaré algún día.”
El joven sorprendido preguntó al monje, “¿por ello que
llamas a mi padre tío mierda?”
El monje dio un sorbo a su cerveza y respondió, “No,
por eso no.” Y continuó la historia.
“De este gran
momento de movimiento y tensiones surgió el cosmos que hoy en día conocemos y
en el que hoy en día nos encontramos, el gran dios, llamado por nosotros como
El Tocador, El Hacedor de Ohs, El Tocón y muchos otros nombres por los que es
conocido, se recluyó en sí mismo donde esperará hasta que todo vuelva a la
normalidad y momento por el cual rezamos para que suceda pronto”
El joven cautivado por tal majestuoso mito preguntó, “¿Cuál
es la moraleja de todo esto?”.
El anciano monje dio otro sorbo a su cerveza y con
serio semblante le dijo, “Que no toques, que no me toques los cojones, joven”.
Naghí Agleskhá
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