[..] Todo está oscuro, no
recuerdo como he llegado aquí, me duele la cabeza un horror, ¿dónde estoy? Una
punzada de dolor hace que me espabile durante una fracción de segundo, pero el
atontamiento vuelve.
No soy capaz de pensar con claridad. Es como
si estuviera drogado o algo, ¿resaca?, no soy capaz de abrir los ojos. Un
momento, oigo algo, son como voces lejanas, no identifico qui... espera, si, no
le pongo cara, pero sé que esa voz me es familiar. Algo en mi cabeza me dice
que tengo que levantarme o algo pasará, pero mi cuerpo no reacciona. Si tan
solo pudiera escuchar que dicen, o saber que hacen, podría saber que va a
pasar. Intento concentrarme en escuchar... mierda, otra punzada de dolor que me
provoca un destello de luz en la cabeza hace que pierda la concentración.
Intento calmarme, respiro hondo, parece que funciona, no consigo entender que
pasa, pero escucho una risa que se apaga casi al instante...
Recupero la consciencia, más
o menos, dado que aún no soy capaz de abrir los ojos, o será que estoy soñando
porque no noto el peso de mi cuerpo. Siento como si estuviera flotando, o como
si algo me llevase. Por un momento recuerdo los días de infancia en los que mi
padre me levantaba de la cama para que no llegara tarde al colegio -Papá no
quiero ir al cole-...
Espera, ¿risas? -¡Cabrones!-
es lo único que me da tiempo a gritar, mientras que todos los puntos se unen
como un puzzle y hacen que lo comprenda todo. Es una sensación fría, como la de
estar dentro del agua en un caluroso día de verano. Abro los ojos y todo es de
un tono azulado brillante, la luz del Sol rebota en los claros azulejos que hay
en la pared de la piscina donde acabo de despertar cegándome durante un breve
momento. De fondo, unas risas apagadas por la densidad del agua, llegan a mis oídos
y me hacen sonreír. Para cuando he salido a respirar todo el mundo esta en el
suelo.
Buenos días mamonaz... digo, ¡amigos!
Pedro T
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