La fama de Sköll se extendía
de punta a punta del reino, la rosa de los vientos marcaba todas las
direcciones donde era conocido, los niños jugaban discutiendo quien sería Sköll,
los viejos en las tabernas comentaban algunas de sus aventuras o combates y la
gente le respetaba, también le criticaban y trataban de sacar todos sus trapos
sucios.
Hace un año que Sköll murió y
ahora es tan raro todo, pienso mucho en ello, una pared en la que veo escrito
su nombre, comentarios de los viejos en los bares recordándole, esa estatua
suya en la calle mayor sujetando su gran mandoble y con esa mirada desafiante.
¿Qué es Sköll ahora? Esa es
la pregunta que me viene, cuando alguien muere parece que desaparece con el
paso del tiempo, pero alguien como Sköll, famoso después de muerto, siguen
apareciendo historias suyas que antes no había escuchado, parece que aún este
vivo, todas las imágenes que le representan, estatuas que parecen tan reales. ¿Realmente
Sköll ha muerto?
Me he sentado hoy aquí, en su
tumba, entre estas estatuas, columnas, esta gran lápida y bonitos versos que la
decoran y he reflexionado sobre todo esto, pues se que ha muerto, pero no lo
parece, su recuerdo esta tan vivo, las historias se están escribiendo para que
no se pierdan, los niños siguen luchando entre ellos para ser Sköll, muchos se
dejan la barba intentando parecerse a él, otros se alistan en el ejercito con
tal de ser soldados y vivir aventuras como él las vivió.
Ha muerto, pero a la vez no. Es
curioso y me llama la atención esta no-muerte en la que se mantiene,
seguramente él no sepa nada de todo lo que ocurre aquí, seguramente Sköll ha
desaparecido y esta inmerso en esa eterna noche que es la muerte, o bueno,
quizás como dice la mayoría los dioses le tienen entre ellos. Seguramente si
los dioses le tienen entre ellos, le resultará gratificante ver como se le
recuerda, pero si no esta entre los dioses ¿Sirve de algo que se te recuerde
cuando ya no estas?
Pienso que más que por él, es
por las personas que parecen necesitar referentes históricos o ficticios para
guiar sus actos y esto me da asco pues yo no quiero ser la copia de nadie ni me
gusta ver como unos copian a otros.
Que insignificante ha de ser
mi muerte la cual nadie recordará y mucho menos me recordarán a mí, al menos
pasada una semana.
¿Será mi muerte por ello menos digna, o es mi vida
la que es menos digna?
Tantas preguntas y tan
poquita capacidad para poder resolverlas en mi pobre mente.
Ojala sea igual de digna,
pero eso no me preocupa, lo que sigo preguntándome una y otra vez es,
¿Realmente ha muerto Sköll?
Naghí Agleskhá
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