Ella como un soplo de aire
fresco perfumaba con su agradable olor toda estancia, él permanecía impasible.
Ella era risueña y siempre
lograba sacar una sonrisa a quien le mirase, él permanecía impasible.
Ella sonreía, todas las
mañanas despertaba con una sonrisa, él permanecía impasible.
Ella era tierna, de suave
tacto y delicada piel, él permanecía impasible.
Ella prefería colores
alegres, él permanecía impasible.
Recuerdo cuando sentados en
aquel bar Amanda le regaló una rosa a Miguel quien parecía permanecer impasible
mientras le regalaba a su vez un martillo a Amanda, la cual se sorprendió y
cabreada ante el poco romanticismo salió corriendo poniendo portazo y final.
La rosa hace ya que se marchito,
pero el martillo aún continúa impasible.
Naghí Agleskhá
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