miércoles, 15 de julio de 2015

Un día cualquiera en la América de 1943

La selva resultaba más espesa de lo normal, desde que apareció aquella extraña niebla… solo cubría los pies pero era todo extraño, no sabías nunca donde pisabas, muchos se torcían los pies, otros pisaban insectos que desearían no haberse encontrado… los hombres se ponían nerviosos con cualquier cosa, es un mundo extraño para nosotros y cada día que pasamos aquí aún nos resulta más extraño.
Si Lorenzo no hubiese matado a ese jodido indio… a partir de ahí todo empezó a ir mal, no sabemos que cojones diría antes de morir pero sonaba tan mal como el olor a cadáver que desprende esta niebla, pero claro, que le voy a decir a Lorenzo si hace tres días que le matamos. El loco de Juan lleva su cabeza colgando de la mochila y no para de hablar con ella, “¿porqué tuviste que matar al maldito indio?” “¿Mira en que lío nos has metido capullo”… y así todo el día, creo que cuando estemos durmiendo le cortare la garganta a ver si deja de jodernos a todos con sus conversaciones.
Antes nos encontrábamos todos los días algún extraño animal, pero hace ya tiempo que no vemos más que bichos y más bichos, que asco me da esta selva.
¿El oro?, el oro para su puta madre, yo solo quiero salir de aquí con vida.
Venga a prometerme en la cárcel de Cádiz que aquí podría expiar mis pecados y además conseguir una fortuna, sí, una fortuna de ostias le voy a dar al carcelero que me dijo aquello.
Solo pienso en volver, cada vez me resulta todo más extraño, los colores del paisaje son más y más grises cada vez, parece que algún día esto vaya a ser todo negro como si ya estuvie… ¿Qué ha sido ese ruido? ¿mas indios?

Nuestro capitán pareció entablar conversación con ellos mediante sus ridículas señales, pero ya estamos en esta especie de mini ciudad, nos han dado de comer bien, las mujeres no se nos acercan mucho pero nos miran con una risa muy sugerente y mira, parece que con el idiota de Juan se llevan bien, igual les hizo gracia que llevase una cabeza colgando, joder que raros son por aquí.
Parece que nos llevan a nuestras cabañas, me gustan, esos techos impedirán que nos mojemos cuando llueve, suele caer bastante llovizna últimamente, pero a Juan se lo llevan a parte, que cabrones seguro que se lo llevan a que se acueste con la hija del rey de esta mierda ciudad o algo así, lo que daría por tocar unos pechos firmes después de tanto andar, ¡buf! Recuerdo antes de entrar en la cárcel una noche que ¡Joder Juan! ¡Han matado a Juan, hijos de puta! ¡puta cabaña esto es una celda! La madre que me parió que nos la han jugado los putos indios. Pero mira el capitán, el muy loco con su sable al verlo ha matado a dos… lástima la flecha en la cabeza que le han clavado, era un hombre duro, yo mejor me quedaré aquí quieto, a ver si me da tiempo a cavar un túnel y escapar.


De todo, todo, todo ¿era mi polla lo que tenían que comerse delante de mí mientras aún puedo respirar? Os pienso destruir a todos hijos de… 

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