sábado, 13 de diciembre de 2014

La Leyenda de Erove



Érase una vez, una sonrisa que vivía en el mundo de las caras tristes, pero ella odiaba el mundo en el que vivía, y se dispuso a emprender un viaje en busca de nuevos amigos.
La primera parada, fue en el mundo de las miradas; allí, podía encontrarse todo tipo de ojos mirando y deambulando de allí para acá como si estuvieran un extraño partido de tenis, algunos vigorosos y otros alegres. Esta sonrisa, subió a la montaña que presidía aquel extraño lugar, llamado por los habitantes del lugar "El Colorado Mesosómico" donde habitaban unos ojos perdidos, una vez llego la sonrisa a la cumbre del Colorado Mesosómico, vislumbro la cabaña en la que habitaba esa mirada. Pocas veces se había visto a la sonrisa pausar su incesante actividad de contentar a quien la veía, pero hasta ella quedó impactada ante aquella visión; dos profundos ojos se alzaban sobre ella como si un eclipse se hubiera cernido sobre aquel lugar, la contemplaba con curiosidad, siempre desde una distancia prudencial y a menudo con tan solo el reojo se la veía observar. La sonrisa y la mirada se fueron conociendo y pronto, emprenderían esta vez juntas de nuevo la aventura. El próximo destino era un peligroso paraje del que según contaban las leyendas, ascendían finas hebras del mas ardiente fuego jamás conocido por el hombre, un territorio salvaje donde algún incauto ya había dejado cicatriz. No tardaron la sonrisa y la mirada en vislumbrar en el cielo aquellos hilos flameantes, empezaron a correr despavoridos como alma que lleva el diablo hasta resguardarse en el Fleco norte. Pero no tendría tanta suerte nuestra extraña pareja, a mitad de la oscura noche, apareció la bruja Erove quien envidiando a aquellos preciosos y extraños seres, los capturo de manera que nunca pudieran huir de aquel mágico lugar, petrificándolos y escondiéndolos bajo unas enredaderas hasta que un fuerte y valeroso caballero fuera capaz de apartarlas y hacerlas despertar.


Daru

No hay comentarios:

Publicar un comentario