El Melón es un bar muy concurrido entre seres de extraña índole
y gustos peligrosos.
Algunos parecen intentar honrar al nombre del bar dedicándose
a abrirle el melón a alguno que otro.
Un grupo de jóvenes orcos solía pasar a tomar alguna que
otra copa, posiblemente eran los más balas perdidas esa noche en “El Melón”,
además, había algún elfo pijo y humano remilgado.
Los jóvenes orcos reían y bebían sin parar, bromeaban y
hablaban con la gente del lugar, concretamente se pusieron ha hablar con un
remilgado humano quien no se creía que estos jóvenes orcos hubiesen peleado en
el escuadrón Grut Hark, hacía poco tiempo atrás, contra la dorada legión elfa,
en el pantano de Sombras Muertas.
Uno de ellos estaba apartado del grupo pidiendo un cuerno de
Musgow, extraña y ardiente bebida que gusta a los orcos. Este al verlos hablar
con el humano sobre el escuadrón Grut Hark, decidió sumarse a la conversación,
dijo algo a uno de sus amigos, miró al humano y se lanzó hacía él. Un placaje
en toda regla, humano y orco recorrieron una importante distancia, los orcos
miraban el suceso completamente congelados en el tiempo ante el asombro y espontaneidad
del suceso.
El humano mantuvo en vertical su hidromiel, su cuerpo en
horizontal se precipitaba entre las sillas y mesas, la gente se tuvo que
apartar apresuradamente para no ser embestida también. Al fin tocan suelo, el
orco contemplaba como el humano había intentado proteger valerosamente su
hidromiel de la caída, pero en el último momento al intentar dejarla en una
silla, este chocó con el suelo y no pudo controlar el movimiento desparramando
la mayor parte de hidromiel. El cuerpo del humano sonó como algo roto, el joven
orco observó una mueca de dolor, pero una mirada inexpresiva hacía él.
Los amigos del humano miraron la escena como si se tratase
de una actuación de teatro que no les gustaba nada, todas esas sillas por los aires, toda esa gente asombrada, el cuerpo tendido de su amigo bajo ese salvaje orco, seguramente eso, que su amigo estubiese en el suelo bajo el orco era lo que menos les gustaba a los humanos remilgados.
El joven orco observó el
cuerpo del humano tendido en el suelo y pensó “pobre humano… se ha quedado sin
su preciada hidromiel”.
Se incorporó y tendió una mano para levantar al pobre humano
quien seguía mirándole inexpresivamente. El joven orco se disculpó por haberle
derramado la hidromiel y le invitó a otra, pero sus amigos seguían mirando mal
al joven orco y el humano placado seguía con esa mirada inexpresiva en su
rostro.
Los amigos del orco le preguntaron que por qué había hecho
algo así. El joven orco no supo encontrar las palabras ni el que pasó por su
cabeza, sencillamente lo hizo, creía que lo harían todos, era divertido suponía.
Los jóvenes orcos siguieron toda la noche de fiesta,
bebiendo y destruyendo a partes iguales. Dicen que un joven orco estuvo tonteando con una elfa pero que esta decidió acabar con un troll, que
otros se dedicaron ha hacer obscenas apuestas con vasos y alguno se dedicó a saquear
las bebidas de otros clientes y cuentan que uno de ellos logró el don de
desaparecer y aparecer a su antojo hasta que finalmente una fuerza superior le
hizo no volver ha aparecer.
No es de extrañar, que cuando una noche se les va de las
manos a los humanos, estos digan que ha sido una “noche orca”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario